Especies de caza mayor


Respecto a la caza mayor, las dos especies más abundantes en la dehesa extremeña son el ciervo (Cervus elaphus) y  el jabalí (Sus scrofa), y en menor medida el gamo (Dama dama) y el muflón (Ovis musimon).

Frente a la mala situación de las especies de caza menor, las especies de caza mayor viven un muy buen momento, habiéndose incrementado enormemente sus poblaciones y colonizando nuevas zonas en las que antaño no existían, como reflejan los distintos estudios realizados por la Dirección General de Medio Ambiente. Este hecho también se puede comprobar con los datos de las capturas de estas especies, que en los últimos años ha tenido una progresión enorme. 

El aspecto favorable de este incremento de capturas y poblaciones es que se ha elevado el número de trofeos obtenidos y con ello también se ha incrementado el interés de los aficionados por esta modalidad de  caza mayor en nuestra región, con lo que esto supone para la economía de zonas bastante desfavorecidas. Algunos estudios indican que las capturas de estas especies de caza mayor se concentran aproximadamente en un 60% en la provincia de Cáceres y  en un 40% en la provincia de Badajoz. De cualquier modo, debemos tener en cuenta que el incremento de trofeos homologados no ha sido proporcional al de las capturas, ya que un aumento excesivo de reses en un medio natural abierto reduce la disponibilidad de alimento y disminuye la calidad de los trofeos.

Esta aparente buena salud de las poblaciones de caza mayor puede conllevar problemas medioambientales y sanitarios por las elevadas densidades que en ocasiones se alcanzan. Estas, junto con la alta carga ganadera que soportan algunas de nuestras dehesas y bosques, pueden dar lugar a graves problemas de regeneración de la cubierta vegetal y a la transmisión de enfermedades de las especies cinegéticas a las ganaderas o viceversa, de ahí la importancia de mantener una presión cinegética constante y equilibrada sobre estas especies, que evite estas altas densidades. Por estos motivos, desde la temporada 2003/04 se viene declarando zonas de emergencia cinegética para permitir medidas excepcionales. Un claro ejemplo lo tenemos en "La Sierra de San Pedro", donde debido a la enorme densidad de población de ungulados, se ha declarado como Zona de Alarma o Emergencia Cinegética, y se está promoviendo la eliminación de individuos sin distinción de sexos ni edades.